Alimentación y Visión

El motor de una sociedad sana pasa por una buena educación para la salud, donde en función de nivel económico y cultural del segmento de sociedad analizado, en el caso de la alimentación puede pasar factura en la salud del individuo, aunque eso no siempre se cumple, ya que es desde la infancia cuando se debe construir la persona a todos los niveles y donde alimentos esenciales deben formar parte de la dieta para mejorar y potenciar la fisiología de nuestros organismo y cada uno de los órganos que lo conforman. En este artículo he expuesto, una guía para mejorar la función visual y general en el caso de enfermedades metabólicas y sistémicas.

GUÍA PARA MEJORAR LA FUNCIÓN VISUAL

Los alimentos verdes:

Son los que ayudan a mejorar el estado de estos pacientes. Alimentos como el brócoli contiene dos carotenoides esenciales: la luteína y la zeaxantina, hoy día importantes para combatir y prevenir los efectos de la DMAE y las cataratas; o la vitamina E, que refuerza los epitelios de los vasos proveniente de los ácidos grasos beneficiosos del aguacate, siempre consumido con moderación.

Potenciar el efecto antioxidante en hierbas cómo el té verde o té rojo que mejoran las funciones del metabolismo del hígado, depurando y ayudando a bajar peso en este tipo de pacientes con un ejercicio moderado, como en el hipotiroidismo.

Alimentos de color naranja:

La provitamina A, contenida en los albaricoques, que ayuda a mejorar la agudeza visual y ver mejor de noche. Alimentos morados, como los arándanos o mirtilo, protegen de problemas de visión en estos pacientes, con ruptura de vasos sanguíneos, así como mejorar la misma durante la hemeralopia.

Alimentos rojos:

Como el tomate, que llegó a Europa procedente de América y que al principio fue considerado como venenoso, y no fue hasta el siglo XVIII, cuando dicha hortaliza se popularizó y sus componentes fueron apreciados, conteniendo además de vitamina C, carotenoides como el licopeno (provitamina A) y vitaminas del grupo B, aportando fibra soluble muy apreciada para una buena asimilación de nutrientes. Además, el tomate ha sufrido muchas mutaciones de su ADN, varias triplicaciones desde hace 60 millones de años que
le han salvado de la extinción.

Alimentos que pueden mejorar hasta incluso nuestro estado de ánimo:

Muy importante, cuando hasta el 30% de una enfermedad puede ser de origen psicosomático, según estudios. Aditivos, conservantes, excipientes… y un largo etcétera se suman a los objetivos de la comunidad alimentaria, en regular tanto el origen, por ejemplo los transgénicos, como a su vez el implemento en los alimentos industrializados, cocinados previamente o no.

Por lo tanto, es necesario el que una vez informados de los alimentos que mejoran nuestro estado general y en particular, en los casos de las enfermedades tratadas, se realicen y se revisen las cantidades que garantizan el equilibrio que se busca, bajo la supervisión del profesional, creando un hábito y una educación sanitaria y alimentaria que debe formar parte del aprendizaje de los individuos, desde la más tierna infancia donde muchas veces, tristemente, el nivel económico, como decía, es un hándicap, aunque no siempre va directamente relacionado. Como vemos en la figura 15, la dieta mediterránea sigue no de moda, sino como modelo para cumplir los objetivos, tanto en pacientes sanos como los resumidos, de funcionalidad y vida saludable. Como he indicado en todo momento, asesorados y controlados por un médico especialista, endocrino, dietista y nutricionista que nos guíe en mejorar nuestro estado, huyendo de las falsas dietas o dietas de moda.

CONCLUSIONES:

Sin duda alguna, estamos ante un tema que a todos nos concierne. El objetivo final del artículo es concienciar que todos somos parte en la mejora de nuestra condición visual, donde la alimentación, siempre asesorados por profesionales, puede ayudar a mejorar la convivencia con ciertos tratamientos, tanto oculares como sistémicos, en función de la enfermedad tratada, y nosotros podemos ser el vehículo idóneo a la hora de remitir al profesional adecuado.

Por tanto, incluir en nuestra anamnesis un apartado para hábitos alimenticios, tóxicos y/o medicamentosos, nos puede ayudar a comprender, por ejemplo, la sequedad ocular en función no sólo de la edad, sexo y enfermedades metabólicas, sino también cómo dichos hábitos alimenticios pueden llevarnos a empeorar la clínica y más en nuestro caso, con el uso de lentes de contacto, para mejorar la adaptación de las mismas. El abanico es muy amplio y sobre todo, en continúa investigación, y todos los estamentos del organigrama, desde productores, distribuidores, medios de comunicación, profesionales sanitarios (donde podríamos incluirnos a nosotros los ópticos-optometristas), docentes, organismos reguladores y consumidores finales de todas las edades, estamos implicados, en saber lo que comemos para vivir mejor.

El I+D+i que sustenta esta maquinaria tan potente que es la alimentación, y que mueve el planeta, debería plantear que además de mejorar la producción debería ser más responsable en producir lo necesario (se produce 3 veces más de lo que se consume y se tira una media de 9 millones de toneladas de alimentos cada año a la basura sólo en España (dato del 2012)), informar con etiquetas de fácil comprensión, tanto en nutrientes, componentes, caducidad… y que la riqueza alimentaria, fuera distribuida de una manera racional, en el mundo que hemos creado entre todos, no como mera especulación, sino buscando el bien común, aunque parezca una utopía. Así se evitaría el aumento de enfermedades innecesarias y pandemias que, al no contener alimentos básicos, sobre todo en países empobrecidos, incrementan las mismas y aparecen otras nuevas, como las conocidas como “enfermedades raras”.

Para construir ese cambio, todos somos necesarios. Hoy día la información es cada vez mayor: educación sanitaria, medioambiental, alimentaria… y hay organizaciones que canalizan la misma, tanto para la población sana en general, como en los casos particulares, cuando
falta la misma. Formamos parte de la prevención. Encauzarla hacia la mejora de la calidad de vida del ser humano y su entorno es la misión de todos, incluida la salud visual, nuestro principal objetivo desde siempre.

Bibliografía:

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